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“Decididamente contemporáneo, el nuevo recinto de exposiciones cuenta con ambiciones prácticamente museísticas

En 7, rue Michel Rodange, a tan solo unos metros de la prestigiosa Avenue de la Liberté, se acaba de inaugurar una nueva galería de arte. Fruto de la pasión inconmensurable por el arte de Hervé Lancelin, coleccionista y consultor de arte, este bello espacio promete dar que hablar en Landerneau. Con sus molduras impecables, su atmósfera serena y una luz excepcional, la nueva galería responde a un trabajo meditado de diseño y construcción que ha durado aproximadamente un año. El resultado es fascinante.

Cabe mencionar que Hervé Lancelin (nacido en 1968 y asiduo a galerías y ferias internacionales desde su más tierna juventud) dista de ser un neófito. Sus ambiciones de galerista responden a una reflexión profunda y están encaminadas a ofrecer excelencia al público; un público que ha respondido de forma masiva a la invitación a la velada inaugural de la exposición. Las expectativas no han defraudado y la galería ha seducido a más de un aficionado y profesional del arte.

Hervé Lancelin puede hacer gala de su perspicacia. Puesto que únicamente concibe su pasión por el arte bajo desde el punto de vista de la transmisión y la distribución, tenía claro que quería ofrecer un lugar abierto, que promoviera el intercambio. Así lo hizo y esta primera exposición es prácticamente museística. Descubrimos las preferencias del galerista, como un fascinante interior del pintor israelí Ra’anan Levy. Una habitación carente de presencia humana, con una atmósfera enigmática y melancólica. La puerta desvencijada y la pintura descascarada nos invitan a reflexionar sobre el tiempo y el espacio.

Destaca también la obra de Chiharu Shiota. Nacida en 1972 en Osaka (Japón), la artista vive y trabaja actualmente en Berlín, donde fue alumna de Marina Abramovic y Rebecca Horn. Sus creaciones artísticas mezclan a la vez inspiraciones contemporáneas y tradición japonesa. Su “vestido” atrapado en una maraña de hilos habla de nuestro inconsciente, de nuestras reminiscencias, de nuestros recuerdos de los demás y, en definitiva, de nuestras raíces y nuestra identidad. “Los hilos se entretejen. Se enmarañan. Se desgarran. Se desenlazan. “Son como un espejo de los sentimientos”, le gusta decir al artista. Este trabajo es absolutamente poético, conmovedor e introspectivo.

Opera fantasma

En el mismo espacio, observamos el vídeo del binomio francoalemán Lucie & Simon. La obra en cuestión forma parte de la serie “Silent world”, que nos descubre, entre otros lugares, la Plaza de la Opera de París totalmente desierta. La ausencia de efervescencia urbana transforma la célebre plaza en un paisaje fantasmal, prácticamente postapocalíptico. Como por arte de magia, el tráfico y los peatones han desparecido. Estas avenidas de grandes ciudades y estas plazas vacías nos invitan a cuestionarnos nuestra relación con el mundo y la ciudad moderna.

No podemos ignorar el lienzo de François Nugues de naturaleza orgánica ni las esculturas de Paco Gómez, de cuya imaginación ha surgido “El pueblo Zu,” piezas antropomorfas de madera enjaezadas con plomo. La referencia al arte primitivo es palpable.

Siguiendo con la escultura, se alza imponente la impresionante cohorte de siluetas humanas similares a sombras centinelas de Christian Lapie. Macizas, a penas talladas del tronco de árbol que las mantiene presas, las figuras estáticas, silenciosas, son como guardianes de pátina gruesa tratada con aceite de linaza.

Benjamin Renoux, por su parte, integra de manera simbiótica la fotografía y la pintura en la tétrica obra titulada “Mac”. Se trata de una impresión sobre tela realzada con pintura. El juego del claroscuro es sobrecogedor y asistimos a la epifanía de una figura masculina simplemente iluminada por la pantalla de un ordenador.

Cabe destacar también el crucifijo del polémico, imprevisible y erudito artista amberino Jan Fabre, muy apreciado por el público luxemburgués. La cruz, totalmente cubierta de caparazones de escarabajos de tonos irisados, material fetiche del artista plástico, sustituye el cristo torturado por una serpiente naturalizada. Conocemos el interés de Jan Fabre por objetos litúrgicos y sagrados, así como su fascinación por las vanidades expresadas en esta pieza remarcable.

Por último, cabe precisar que el galerista está barajando la posibilidad de organizar un concurso anual para impulsar la trayectoria de artistas emergentes de todo el mundo. Un programa interesante y prometedor que todavía debe concretar.”

luxemburger wort

Descargar el artículo del periódico (texto original en francés).

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